Archisim Studio nació de una idea simple: un anteproyecto se defiende mejor cuando la imagen que lo representa respeta la lógica constructiva que hay detrás. No se trata de embellecer un modelo, sino de leerlo con criterio técnico y traducirlo a una imagen que un estudio, un desarrollador o un municipio puedan usar en una presentación real.
Modelado BIM como punto de partida
Todo empieza con el modelo exportado que llega desde el estudio. Antes de mover una cámara, revisamos cómo están definidos los muros, las losas y las aberturas, porque de esa lectura depende que el render no invente nada que el proyecto no pueda construir.
Materiales levantados del sitio
Hormigón visto, ladrillo, chapa plegada, madera. Cada material se levanta con su textura, su junta y su manera de envejecer, y esa información se carga en la escena. Un frente de ladrillo no se ve igual que una chapa, y esa diferencia es la que sostiene el realismo.
Dirección de cámara y encuadre
Los bocetos de cámara se acuerdan antes de producir. Definimos desde dónde se mira, qué queda fuera del cuadro y cómo se lee la secuencia de espacios. Es el paso donde el equipo del estudio y el nuestro ajustan expectativas sobre lo que la imagen va a mostrar.
Corrección de iluminación según orientación solar
La luz no se elige por gusto: se corrige según la orientación solar del sitio. Así, la sombra de la tarde cae donde tiene que caer y la luz de la mañana entra por donde el proyecto la previó. Es un detalle técnico que cambia por completo la lectura de una fachada.
El taller trabaja desde Buenos Aires con estudios de arquitectura, desarrolladores y municipios que necesitan presentar anteproyectos antes de construir. La coordinación se apoya en una reunión de encuadre inicial y termina en entregas en 4K con variantes de fachada. Cada perfil del equipo interviene en una parte concreta de ese recorrido: modelado, materiales, cámara, luz y armado final de las láminas.
Solicitar una prueba de encuadre